
El uso de la tecnología BIM en la enseñanza de la Arquitectura ha introducido cambios importantes en la metodología y proceso de diseño que los alumnos aprenden o utilizan para generar sus proyectos dentro del ambiente universitario y también ha variado el tiempo destinado a ciertas tareas necesarias en los procesos de diseño CAD clásico. En el contexto habitual de la enseñanza arquitectónica, una vez aprendidas las competencias básicas de los primeros años de estudio, los alumnos proyectan utilizando distintos medios de creación y representación análogos y digitales, pero todas totalmente lineales y dependientes unos de otros, lo que los obliga, finalmente, a destinar una cantidad de tiempo en diseñar y proponer y otra, no menor, en producir y presentar lo diseñado. Este flujo de trabajo se ve distorsionado además por la creciente bombardeo, desde los primeros años de estudio, de los medios especializados y por las mismas entregas de cursos superiores, con imágenes espectaculares creadas con softwares especializados, lo que se traduce en una obsesión de los alumnos por entregar sus propuestas utilizando vistas de este tipo, transformándose estas, en el fin último del diseño y por el tiempo necesario para producirlas, en el gran causante de la disminución de tiempo destinado al diseño y a entender las distintas dimensiones y complejidades de una propuesta arquitectónica.
En la facultad de Arquitectura de la Universidad Diego Portales, dentro de la malla obligatoria de estudio se dicta el curso de Revit para los alumnos de tercer año como culminación de un proceso de enseñanza digital que comienza con las herramientas de dibujo clásicas como autocad. Como resultado de esta decisión, ya es posible ver en las entregas hechas por estos alumnos soluciones de proyectos bastante bien documentadas y gráficamente muy atractivas pero sin lugar a dudas lo que ha llamado la atención es el nivel de complejidad y de estudio que estas propuestas han alcanzado. Esto se debe, sin lugar a dudas, a la capacidad que le otorga esta tecnología al usuario de revisar, explorar y modificar su diseño de manera rápida y eficiente, permitiendo detectar o corregir errores de diseño o soluciones no satisfactorias y además, al mismo tiempo, actualizar las vistas en que estos cambios están presentes en su entrega.
Es lógico que la primera reacción de los alumnos ante esta herramienta es la de sorpresa y satisfacción dada la automatización de procesos de dibujo de formas complejas y la disminución contundente de los tiempos que antes se destinaban a “presentar” sus proyectos pero la tarea importante está no en enseñarles a usar un software determinado sino en mostrarles las oportunidades y cambios, aun no internalizados en el medio de la enseñanza, diseño y de la construcción en chile, que esta tecnología ya ha efectuado en el resto del mundo. Estos cambios traerán implícitos nuevas modificaciones a los planes de estudios de las escuelas de arquitectura para formar arquitectos profesionales competitivos y responsables que manejen variables que antes eran, con suerte, intuitivos. Las proyecciones son infinitas, mejorando notablemente el nivel profesional de nuestros arquitectos, incorporando tempranamente tecnologías antes impensadas para un estudiante. Nuestros alumnos serán capaces de evaluar mientras diseñan (las herramientas ya están disponibles en las universidades) las condiciones térmicas, energéticas y lumínicas de las propuestas que están diseñando que les permitirán incluso, a nivel de colaboración, participar en experiencias de diseño con equipos de distintas partes del planeta, teniendo como base común, el uso de esta tecnología. Pero para esto de vemos, como primer paso, trabajar colaborativamente entre universidades, entre escuelas de ingenierías y arquitectos, anticipando esta relación e intersección de competencias que en el mundo profesional se hace todavía mas evidente al trabajar en equipos de diseño full BIM.
Este último punto es lejos el más importante. El salto tecnológico que se produjo entre el mundo Cad 2D y el BIM es dramático, incorporando en sus sinergias a gobiernos, instituciones estatales y organizaciones sin fines de lucro, los que a su vez, entendiendo el potencial implícito, norman y obligan a la industria y proveedores a sumarse a este alto estándar. Para Chile, esto debiera ser prioridad N°1 dentro del tema digital ya que nos quedamos absolutamente fuera de la mesa y actualmente vemos desde lejos como en otros países se habla definitivamente “otro idioma” al respecto mientras aquí seguimos dibujando en Autocad como símbolo de la tecnología aplicada al diseño.
La industria, nosotros, dependemos absolutamente de un esfuerzo global para ser más efectivos y eficientes en nuestra profesión, sobre todo si queremos proyecciones internacionales o instancias de diseño colaborativo. El simple hecho de la absoluta ausencia de codificación o estandarización nos deja en un plano de trabajo profesional en que la potencialidad vinculante de datos que BIM ofrece queda totalmente en el vacío.
Como caso particular, nuestra oficina ha utilizado Revit desde hace 5 años y ha participado en instancias de diseño colaborativo internacionales en tiempo real con equipos europeos, asiáticos y norteamericanos, logrando real participación en decisiones de diseño experimentales convocadas por instituciones estatales de distintos países. En el ambiente netamente comercial, el esquema organizativo ha cambado radicalmente, permitiéndonos la realización de propuestas complejas con un nivel de efectividad y coordinación imposible en el tiempo logrado mediante la tecnología Cad estándar pero sobre todo, modificó nuestra manera de enfrentar los distintos encargos y el cómo se estudian las propuestas y soluciones antes de presentárselas al cliente.